¿De verdad necesitamos IA?
A veces no. Muchos problemas se resuelven mejor con un modelo de datos ordenado, una automatización bien ubicada o un sistema más rápido que con un modelo de IA. El sprint de descubrimiento dice cuál es su caso, y si la respuesta es “todavía no”, se lo diremos.
¿Nuestros datos se usan para entrenar el modelo de otros?
No. Trabajamos con planes empresariales de pago en los que lo que usted envía no se usa para entrenar, o con modelos que funcionan en sus propias cuentas. Antes de que comparta nada sensible se firma un acuerdo de confidencialidad, y todas las credenciales están en sus cuentas, no en las nuestras.
¿Qué pasa cuando el modelo se equivoca?
Se va a equivocar. Por eso la prueba que debe superar se acuerda antes de elegir el modelo, cada decisión lleva su evidencia y todo lo que el sistema no tiene claro pasa a una persona. La precisión se mide con sus propios datos antes de ponerlo en marcha, no se promete de antemano.
¿De quién es cada cosa al final?
Todo es suyo: el código, las instrucciones de la IA, las pruebas acordadas, los archivos de configuración que recrean el sistema, las guías para operarlo y las cuentas donde funciona todo. Cualquier equipo puede tomar el relevo.
¿Qué pasa si algo falla cuando ustedes ya no estén?
Usted llama a la persona sénior que ya conoce. Cada declaración de trabajo incluye por escrito una respuesta en un día hábil, la entrega incluye las guías con las que su equipo lo opera, y hay un plan mensual de mantenimiento, nunca obligatorio, para que alguien lo siga vigilando. Como todo está en sus cuentas, cualquier ingeniero que contrate puede tomar el relevo.
¿De verdad lo va a usar nuestro personal?
Eso se diseña, no se deja al azar. El sistema sugiere y una persona aprueba, así que nadie tiene que pelearse con sus propias herramientas; su equipo se capacita mientras seguimos allí, en su propio lugar de trabajo; y la adopción es uno de los indicadores que acordamos desde el principio. Los casos de estudio muestran cómo se ve eso.
Ya usamos Tally, Shopify o Zoho. ¿Tenemos que desecharlo?
No. Conservamos lo que funciona y lo conectamos. En el caso de la marca de moda D2C, cada tienda y cada canal siguieron vendiendo como vendían; el nuevo sistema se colocó por encima y le dio al dueño una sola imagen. Reemplazar un software que su equipo ya conoce es el último recurso, no el punto de partida.
¿Por qué ustedes y no un proveedor más grande?
Porque lo que aprendemos al definir el alcance de su trabajo queda por escrito y es la base de lo que se construye, en vez de perderse en un traspaso. Las firmas grandes venden criterio sénior y entregan capacidad júnior; los profesionales independientes pueden desaparecer. Aquí su equipo figura con nombre en el contrato, no se cambia a nadie sin su consentimiento por escrito, y le diremos cuando el trabajo necesite otro tipo de firma.
No estamos en India. ¿Importa?
No. En remoto por defecto, presencial si se acuerda. El trabajo avanza con demostraciones semanales y una nota por escrito.
¿Cuál es el paso más pequeño para empezar?
Un sprint de descubrimiento de dos semanas, con honorarios fijos. Recibe un documento de hallazgos, un prototipo y un plan de desarrollo con costos, y se queda con los tres construya con quien construya.
¿Cuánto cuesta?
Tras la primera llamada llega una cotización fija y detallada; no publicamos tarifario y no facturamos por horas. El trabajo de alcance definido tiene precio fijo y se factura por hitos, nunca con un gran pago por adelantado, y puede detenerse después de cualquier hito y quedarse con lo construido.